Demasiado
Demasiado tiempo,
demasiada sed
para conformarnos
con un breve sorbo
la única vez.
Demasiada sombra,
demasiado sol
para encadenarnos
a una sola forma
y una sola voz.
Demasiadas bocas,
demasiada piel
para enamorarnos
de un mal gigantesco
y un ínfimo bien.
Demasiado espacio,
demasiado azul
para que lo inmenso
quepa en un destello
solo de la luz.
Demasiado polvo,
demasiada sal
para que la vida
no busque consuelo
en el más allá.
Demasiado nunca,
demasiado no
para tantas almas,
para tantos sueños,
para tanto amor.
Duración: 3:28.
Compuesta en 2003 y aún inédita, pero prevista para formar parte del álbum Segunda cita.
Silvio le dedica esta canción al guitarrista y compositor de boleros cubano César Portillo de la Luz, quizá por su ritmo abolerado, pero desde mi punto de vista, y a tenor de la letra, bien se la podría haber dedicado a las Damas de Blanco.
Silvio compone "Demasiado" en 2003, año en el que la guerra de Irak ocupaba los titulares de la mayoría de los medios de comunicación de todo el mundo. Mientras tanto, el gobierno de Fidel Castro arrestraba a 75 personas, entre las que se encontraban médicos, periodistas o maestros, acusadas de "actos contra la independencia o la integridad territorial del estado" y les condenaba a penas de cárcel que superaban en muchos casos los 20 años.
Estos acontecimientos se etiquetaron como la Primavera Negra de Cuba y fueron condenados por instituciones y organizaciones de todo el mundo pues se interpretaban como atentados contra la libertad de expresión y los derechos humanos.
Las esposas, madres, hijos e hijas de aquellas personas unieron sus voces en torno al movimiento "Damas de Blanco" que, desde entonces, persigue la liberación de sus seres queridos.
En mi opinión, Silvio podría estar refiriéndose a un deseado ocaso de la dictadura de Fidel cuya duración le parecía excesiva (la canción abre con "demasiado tiempo").
La segunda estrofa podría aludir directamente a ese hecho: hay demasiada diversidad en Cuba ("demasiada sombra y demasiado sol") como para encadernarse a una única voz: la de Fidel, la del Estado.
La tercera estrofa podría referirse a los encarcelamientos de estas personas, que Silvio podría calificar como "un mal gigantesco" para conseguir muy poco beneficio ("un ínfimo bien").
La cuarta estrofa viene a recordarnos la lógica natural de la diversidad de opiniones: el espacio es tan grande, que no puede contenerse en un único destello de luz.
Y, por tanto, es normal que los cubanos, quizá hartos de tanto polvo y tanta sal, ubiquen sus sueños en el más allá, es decir, en lo que venga después de Fidel (quinta estrofa).
Para terminar, Silvio critica las prohibiciones que cortan las alas a los sueños y limitan la libertad de expresión. Esos "nunca" y esos "no" que se dan de bruces contra el pueblo cubano, rico en diversidad, culto y deseoso de construir un mundo mejor, pero que ve limitada su evolución por tanto proteccionismo y tanto recelo. Quizá demasiado.
Antonio Ibarra

susana dijo
Qué sorpresa tan grata!
pensaba que había sido abandonado este blog.
muy bueno, como siempre.
14 Octubre 2009 | 05:44 PM