Testamento
y no se sabe qué mañana...
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
(pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa).
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas.
Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta;
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada.
Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio;
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordazamor de un juramento.
Le debo una canción a los pecados,
a los pecados que no gasté, los que no pude;
le debo una canción, no como hermano,
sólo de sal que el delectador también alude.
Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva;
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria.
Le debo una canción a lo oportuno,
a lo oportuno, mutilador de cuánta ala;
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada.
Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no las del misterio;
le debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios.
Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva;
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla.
Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria;
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la Historia.
Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto;
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto.
Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza;
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.
Piano, mini mong y órgano Hammond: Frank Fernández.
Voz de fondo: Tita Parra.
Duración: 8:19.
Compuesta en 1975 y editada por primera vez en 1980 como noveno y último corte del álbum Rabo de nube.
Al igual que La gaviota y El día feliz que está llegando, Testamento se encuadra en el conjunto de canciones que Silvio compuso alrededor de su participación en la "brigada artística", grupo de jóvenes artistas enviados por el gobierno de Cuba a Angola en el marco de las acciones de colaboración con Agostinho Neto, el que fuera primer presidente del país africano tras conseguir la independencia de Portugal.
En el libro de Clara Díaz Pérez, "Hay quien precisa...Silvio Rodríguez" aparecen las siguientes palabras de Silvio al respecto de la expedición a Angola:
Hay infinidad de anécdotas de cuando todo el mundo quería ir; compañeros que sabían que eran necesarios los choferes, decían que lo eran, y ya en África se descubría que eran ingenieros o cualquier otra cosa. Cosas así.
La gente de la trova no podía engañar tan fácilmente, porque nos conocían de la televisión. Entonces se empezaron a hacer gestiones, cada cual por su lado, guardando una estricta compartimentación. Algunos de los que hicieron gestiones tuvieron éxito antes que otros, y fueron llamados individualmente, a una unidad militar para la preparación física y combativa. Cuando llegaron, fueron descubriendo el secreto común. Ese primer contingente estuvo formado por el grupo Manguaré, Vicente Feliú y yo. Con nosotros iba un excelente prestidigitador de Santiago de Cuba: José Álvarez Ayra. Y rumbo a Angola partimos -unos en barco y otros en avión-, en febrero de 1976.
Así, unos meses antes del viaje a Angola, donde le esperaba una guerra y, potencialmente, la muerte, Silvio escribe esta canción. Un testamento, que también es una declaración de principios, uno -al menos- por estrofa, a partir de la segunda: alegría, lealtad, deleite, honestidad, creatividad, solidaridad, el Ché, compañerismo, vida y esperanza.
Mordazamor: Esta palabra no está en el Diccionario de la lengua española, pero así es como viene escrita en la letra contenida en el encarte original del disco. En mi opinión, podría tratarse de una errata y equivaler a "mordaz amor".
Delectador: Otra palabra que no aparace en el diccionario. Supongo que Silvio pensaba en aquel que experimenta delectación o deleite, es decir, aquel que experimenta placer.
Salva: en este contexto, "salva" se usa como adjetivo con el significado de ilesa. En dicha estrofa, Silvio arremete contra las mentiras, sean del calibre que sean, aunque por pequeñas puedan pasar desapercibidas.
Antonio Ibarra

Escaramujo dijo
Como siempre buen trabajo. Sólo una puntualización. Creo que en el caso de la mordazamor que mencionas hay un fallo de oído, de esos que todos hemos cometido con Silvio. Lo más coherente es suponer que lo que dice Silvio es la cantidad de mordaza, amor, de un juramento. Ese amor sería entonces un vocativo, se dirigiría a un receptor femenino figurado. Mordaz amor no me termina de encajar, porque creo que mordaz como adjetivo se suele aplicar al sentido del humor que es muy agudo, y aquí no me funciona.
9 Diciembre 2008 | 06:29 PM