Con diez años de menos
y qué descamisado el tono de decir:
cada palabra desatando un temporal
y enloqueciendo la etiqueta ocasional.
Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer.
Sé demasiado, me convierto en mi saber.
Quisiera haberte conocido años atrás
para sacar chispas del agua que me das;
para empuñar la alevosía y el candor
y saber olvidar mejor.
Esta mujer propone que salte y me estrelle
contra un muro de piedras que alza en el cielo
y como combustible me llena de anhelos,
de besos sin promesa y sentencias sin leyes.
Esta mujer propone un pacto que selle
la tierra con el viento, la luz con la sombra.
Invoca los misterios del tiempo y me nombra.
Esta mujer propone que salte y me estrelle.
Sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.
Con diez años de menos, no habría esperado
por sus proposiciones y hubiera corrido
como una fiera al lecho en que nos conocimos,
impúdico y sangriento, divino y alado.
Con diez años de menos, habría blasfemado;
con savia de su cuerpo quemaría los templos
para que los cobardes tomaran ejemplo.
Con diez años de menos hubiera matado.
Sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.
Solina: Frank Fernández
Bajo: Jorge Reyes
Percusión: Norberto Carrillo
Guitarra eléctrica: Pablo Menéndez
Guitarra acústica y de doce cuerdas, bombo, quijada y arreglo: Silvio
Duración: 7:04.
Compuesta en 1978 y editada por primera vez en 1980 como séptimo corte del álbum Rabo de nube.

Estamos ante una canción de deseos contenidos, de reprensiones motivadas por haber alcanzado una edad en la que la razón impera sobre el corazón, y la sensatez sobre los impulsos alocados.
Según Nuriurka, del blog "Silvio Rodríguez, el placer de la vida"...
...esta canción está dedicada a una mujer que tiene nombre propio: Raquel (Raquelín para la familia y amigos).
Raquelín era (y es) 10 años más joven que Silvio, era (y es) bellísima, con un estilazo impresionante, un sentido del humor muy fino y una personalidad arrolladora. Hija de un intelectual cubano, lleva con mucho orgullo el apellido de su padre, y es traductora de búlgaro y de francés.Formaban parte de un grupo de amigos en el cual todas las féminas (incluída la hermana) estaban loquitas por Silvio, ¡todas menos Raquelín!, pero él se enamoró justamente de ella...
La historia encaja perfectamente con lo que se desprende de la letra de la canción. Silvio compone esta canción con 32 años, después de haber vivido muy intensamente los últimos diez. Se podría decir que Silvio atesora con esa edad muchísima experiencia y sabiduría. Ha vivido ya varias historias de amor y, probablemente, en esa época estuviera emparejado con una mujer.
Pero se cruza en su camino otra mujer -Raquel, quizá-, unos cuantos años más joven que él. Bella, inteligente, encantadora. La mujer por la que Silvio podría luchar hasta la muerte.
Si él fuera 10 años más joven, la embaucaría con todas las palabras de amor que existen sobre la tierra (primera estrofa). Pero, con esa edad, Silvio ya no es un loco. Ha aprendido muchas cosas (se ha convertido en su saber) y sabe que no puede seguir siendo un adolescente enloquecido por las hormonas del amor. Mas, con unos años menos, sí que podría traicionar a su amor actual y a sí mismo y olvidarse de todo su saber, para pasar a la acción (2ª estrofa).
Pero esa mujer tampoco le da muchas esperanzas: muros de piedra, besos sin promesa, sentencias sin leyes (3ª estrofa). Esa mujer le pide cosas imposibles (unir la luz con la sombra). En definitiva, esa mujer le propone que salte y se estrelle (4ª estrofa).
El leísmo del estribillo puede confundirnos respecto de la persona a la que se dirige. En un español más correcto, esta parte de la canción quedaría así:
Sólo para verla,
sólo para amarla,
sólo para serle,
sólo y no olvidarla.
En la última parte de la canción, Silvio deja ver aún más sus ansias y sus deseos animales de poseer a esa mujer, por quien, afirma, sería capaz incluso de matar.
Alevosía: Traición, perfidia.
Mordaza: Instrumento que se pone en la boca para impedir el hablar.
Antonio Ibarra

jose maria dijo
Genial Antonio (y Niurka en esta ocasión):
conseguís que Silvio me guste todavía más.
Un abrazo
18 Septiembre 2008 | 04:07 PM