El día en que voy a partir
Quiero conservar este instante así:
tú junto a la ventana, como a contraluz;
echada en el lecho, queriendo mirar*
los ojos profundos del sol
detrás de tu cuerpo feliz,
desnudo, desnudo. Y ya es
el día en que voy a partir.
No te muevas,
si puede estar quieta la felicidad,
si puede volverse de piedra el amor.
Convierte en estatuas los días y el mar.
Quizás te comprenda mejor.**
O al menos conforme ya esté
repleto de piedras, sin sed,
el día en que voy a partir.
No te muevas
y dime si es hora de irse a dormir.
Mañana me espera un sabor de mujer.***
Lo tengo guardado en los ojos. Y sé****
que un beso muy frío será,
el beso que no me darás,
las noches, los días después
del día en que voy a partir.
Versión según el disco “El hombre de Maisinicú”. En “Érase que se era” Silvio hace las siguientes modificaciones:
* yo echado en el lecho, queriendo mirar
** Quizás me comprenda mejor
*** Temprano me espera un sabor de mujer
**** Lo llevo guardado en los ojos. Y sé
Extraído de la web de Xavier Pintanel: Cancioneros de Trovadores
Video musical con la versión de "El día en que voy a partir" de "El hombre de Maisinicú", hecho a base de unas fotos de una expocisión de pinturas inspiradas en la obra de Silvio Rodríguez.
Duración: 3:09.
Compuesta en 1969 y editada por primera vez en 1975 en "El hombre de Maisinicú", un disco colectivo que grabó Silvio con otros autores del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.
Se reeditó en 2006 como quinto corte del primer disco del álbum Érase que se era.

"El día en que voy a partir" aparece en la casete editada en Chile "Memorias" como corte número 11.
En el encarte del disco "Érase que se era", Silvio habla sobre la trilogía compuesta por "Judith", "Una mujer" y "El día en que voy a partir". (Para saber quién era Judith, consúltese la explicación de dicha canción).
Esta es la canción del adiós entre Silvio y Judith. Tras su breve historia de amor en Cuba, Judith debía regresar a su país (los Estados Unidos) y Silvio embarcaba en el Playa Girón. La despedida es inevitable, pero Silvio quiere conservar aquello intacto en la memoria. Así, le pide a Judith que no se mueva.
El amor empapa cada frase de esta canción. Me parece especialmente bello lo de "No te muevas, si puede estar quieta la felicidad".

Antonio Ibarra

Rodrigo dijo
Que tiempo que no te leía!!!, saludos y nuevamente gracias por este espacio para las canciones de silvio
7 Junio 2008 | 09:21 PM