Ya no te espero.
Llegarás, pero más fuerte;
más violenta la corriente
dibujándose en el suelo
de mi pecho, de mis dedos.
Llegarás con mucha muerte.

Ya no te espero.
Ya eché abajo ayer mis puertas:
las ventanas bien despiertas
al viento y al aguacero,
a la selva, al sol, al fuego.
Llegarás a casa abierta.

Ya no te espero.
Ya es el tiempo que fascina:
ya es bendición que camina
a manos del desespero:
ya es bestia de los potreros
saltando a quien la domina.

Ya no te espero.
Ya estoy regresando solo
de los tiempos venideros:
ya he besado cada plomo
con que mato y con que muero:
ya se cuándo, quién y cómo.

Ya no te espero.
Ya he liberado a tu patria,
hija de una espera larga:
y hay un primero de enero
que funda a sus compañeros
con la sed de mi garganta.

Ya no te espero.
Porque de esperarte hay odio
en una noche de novios,
en los hábitos del cielo,
en madre de un hijo ciego:
ya soy ángel del demonio.

Ya no te espero.
Letra y música: Silvio Rodríguez.
Duración: 4:06.
Editada por primera vez en 1978 como tercer corte del espléndido álbum Mujeres.

El álbum Mujeres se publicó con otra portada en Cuba:


Significado:

Desde mi particular punto de vista, "Ya no te espero" está dedicada a los enemigos de la Revolución Cubana. Y es esta Revolución la que, cual mujer de carne hueso, canta sus versos.

No sé con certeza el año de composición de la canción, pero bien pudiera ser 1973. Si fuera así, la canción podría estar dedicada, en particular, a Fulgencio Batista, dictador derrocado por el Movimiento 26 de julio de la Revolución Cubana que encabezaron Fidel Castro y Ernesto Che Guevara y que murió ese año durante su exilio en España.

Pero el enemigo al que ya no se espera bien podría ser Estados Unidos.

Sea como fuere, lo que nos dice esta canción es que la Revolución ya no espera a ese enemigo. La Revolución ya no puede seguir viviendo con ese miedo. Y, sin embargo, sabe que la amenaza siempre estará ahí y que algún día llegará y traerá mucha muerte [primera estrofa]

Y como ya no teme a su enemigo, tiene abiertas las puertas, pero anda vigilante desde las ventanas [segunda estrofa].

La tercera estrofa nos habla sobre el tiempo que ha pasado desde que triunfó la Revolución. Casi 20 años hasta el año de publicación del álbum Mujeres (de 1959 a 1978). Ese tiempo que fascina porque el proyecto revolucionario se consolida a pesar de que haya potreros intentado dominarla cual bestia salvaje.

La cuarta estrofa nos habla de una Revolución que sabe que se tendrá que enfrentar en soledad a los tiempos venideros -en esa fecha no sabía Silvio que la Unión Soviética iba a desaparecer años más tarde-, pero que ya ha adquirido la experiencia necesaria como para saber cuándo, contra quién y cómo ha de luchar.

En la quinta estrofa se desvela claramente que es la Revolución la que nos habla. Esa Revolución que liberó a Cuba el 1 de enero de 1959.

Y, finalmente, Silvio nos deja un gran mensaje: no se puede vivir esperando al enemigo, porque esa espera genera odio hasta en las situaciones en las que aflora la bondad máxima en los seres humanos (una noche de novios, por ejemplo), convirtiéndonos así en una especie de ángeles del demonio.