Cuentan que cuando un silencio
aparecía entre dos,
era que pasaba un ángel
que les robaba la voz.
Y hubo tal silencio el día
que nos tocaba olvidar
que, de tal suerte,
yo todavía no terminé de callar.

Todo empezó en la sorpresa,
en un encuentro casual,
pero la noche es traviesa
cuando se teje el azar:
sin querer se hace una/o ofrenda
que pacta con el dolor,
o pasa un ángel,
se hace leyenda
y se convierte en amor.

Ahora comprendo
cuál era el ángel
que entre nosotros pasó:
era el más terrible,
el implacable,
el más feroz.
Ahora comprendo en total
este silencio mortal:
ángel que pasa,
besa y te abraza,
ángel para un final.

Letra y música: Silvio Rodríguez.
Arreglos y teclado: Jorge Aragón.
Duración: 3:44.
Compuesta en 1979 y editada por primera vez en 1984 como corte número 2 del volumen segundo de la serie "Tríptico", dedicada al primer cuarto de siglo de la Revolución Cubana.


Significado:

Según el Diccionario de la Real Academia Española, "pasar un ángel" se utiliza cuando en medio de una conversación se produce un silencio absoluto. Silvio añade que es porque el ángel nos roba la voz.

A partir de esa premisa inicial, Silvio desarrolla una teoría sobre un ángel particular, el "ángel para un final". Este ángel es el que pasaría al final de una relación de amor.

Cuando todo va bien, cuando ese amor no para de hablarnos, los corazones parlotean y establecen comunicación. Pero, a veces, llega un momento en que, sin saber porqué, se callan. Y entonces ya no oímos lo mismo que antes, ya no sentimos lo mismo que antes. Y deviene un silencio que anuncia el fin. Como si un ángel pasara y nos robara el amor...