Canto arena
clavando señas, descifrando encrucijadas.
Mi cuerpo sigue practicando su cuestión:
cruje mi hueso y se hace la palabra.
Hoy continué domesticando la razón
llena de asombro ante el día sucedido.
Proyecto un rápido boceto de la acción,
trazo versiones que capturo del olvido.
Por eso canto arena,
roca que luego es multitud del agua buena,
y canto espuma,
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.
He puesto filo al anhelante corazón,
arrojo estrellas a mellarse contra vientos.
El sueño ha desencadenado la canción,
y la canción de hoy me sabe a juramento.
La prisa lleva maravilla y lleva error,
pero viajamos sobre rueda encabritada.
He despertado en el ojo del ciclón:
cuento millones de agujeros en el alma.
Por eso canto arena,
roca que luego es multitud del agua buena,
y canto espuma,
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.
Hoy continué tomando rumbo a mi región,
con dulce látigo de abeja en la conciencia.
Hoy me perdí amar con planificación,
pero gané a lo que partió con la prudencia.
Hoy continué dándole cuerda a mi reloj,
con timbre atado sobre número invisible.
Poco me importa donde rompa mi estación,
si cuando rompe está rompiendo lo imposible.
Por eso canto arena,
roca que luego es multitud del agua buena,
y canto espuma,
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.
Duración: 4:22.
Editada por primera vez en 1986 como segundo corte del álbum Causas y azares.
Canciones urgentes: quinto corte de este álbum de grandes éxitos.
No he encontrado ninguna referencia de Silvio acerca del significado de esta canción por lo que ofrezco aquí una humilde interpretación de la misma.
En mi opinión, "Canto arena" habla de lo efímeras y minúsculas que son sus canciones a causa de las prisas con las que el mundo nos invita a vivir.
Las prisas hacen que las palabras surjan al crujir los huesos o que nuestras acciones se basen en rápidos bocetos. Las prisas de este mundo -la rueda encabritada sobre la que viajamos- nos llevan a actuar con improvisación, sin poder planificar. Guíados por un reloj que nunca para y cuyo timbre no suena pues está fijado a una hora invisible, que no marcará jamás.
Por todo esto, Silvio entiende que no puede abarcar todo con una sola canción y, por tanto, decide cantar canciones efímeras y minúsculas.
Efímeras como la espuma, que cuando se forma en la playa es justo para desaparecer al instante siguiente.
Y minúsculas como los granos de arena, que por sí solos no son nada, pero que juntos un día fueron roca y ahora son playa.
Así son las canciones de Silvio, pequeños granos de arena que forman lindas playas y que, en su concepción, son efímeras pues quienes las hacen duraderas y eternas son otros, somos nosotros, los que las escuchamos.
Dirección musical y arreglos: Oriente López
Músicos: Grupo Afrocuba
Antonio Ibarra

Mariana dijo
Sin Palabras.
Como siempre, tu interpretación es alucinante. Mis felicitaciones por tu sensibilidad.
23 Abril 2006 | 10:12 PM