El pintor de las mujeres soles
abandonado en su empecinada claridad
hizo su último viaje ya muy solo
sobre el Atlántico
y fue sepultado cuando llegó.
El pintor, brilloso como la luna,
con su pelo largo,
con su barba culta de polvo
escupió al cangrejo desde un dibujo
y le puso fecha a su despedida
y siguió queriendo
aunque no fue amado
quizás ni como ser humano.
Y siguió aprendiendo
el camino de la soledad
en todo momento.
Y se fue entre ceras alucinantes
con su pelo largo,
con su barba culta de polvo,
descargando gritos sobre las almas
mientras los beatos se persignaban.
Y él no tuvo iglesias
pero algo de altares al amor
hubo entre sus lienzos.
Y en la fantasía
iba platicando
su viaje hacia el universo.
El pintor de las enredaderas de luz
escribió sus últimos signos
con triste desesperación.
Y dejó sus restos a los amigos,
y dejó sus restos a los amigos,
pidiéndoles sólo paredes para sostenerlos,
pidiéndoles sólo paredes para sostenerlos.
Duración: 2:19.
Editada por primera vez en 1986 como corte número 11 del álbum Causas y azares.
Esta canción, según reza en el disco, la compuso Silvio en memoria de Pepe Masiques.
José Masiques (La Habana, 1940 - París, 1968) fue un pintor, grabador, escultor y diseñador cubano que pintaba mujeres soles, mujeres que irradiaban rayos de sol.
Murió con tan solo 28 años tras diagnosticársele un cáncer. Se trasladó a París para encontrar un tratamiento que le pudiera salvar la vida, pero ese viaje sobre el oceáno Atlántico fue su último viaje con vida.
Dejó sus cuadros a sus amigos para que los cuidaran y los dieran a conocer. En 2005, como parte de las actividades de conmemoración del 65º aniversario del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba se realizó una exposición sobre su obra.
Antonio Ibarra
