La gaviota
había un soldado regresando intacto.
Intacto del frío mortal de la tierra,
intacto de flores de horror en su cuarto.
Elevó los ojos, respiró profundo,
la palabra cielo se hizo en su boca
y como si no hubiera más en el mundo
por el firmamento pasó una gaviota.
Gaviota, gaviota,
vals del equilibrio,
cadencia increíble,
llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota,
blancura, delirio,
aire y bailarina,
gaviota de asombro.
¿A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida,
disparo en la sien y metralla en la risa,
gaviota que pasa y se lleva la vida?
Corrían los días de a fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando
lento, como un tiempo de amor que se cierra,
imperio de ala, de cielo y de cuando.
Gaviota, gaviota,
vals del equilibrio,
cadencia increíble,
llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota,
blancura, delirio,
aire y bailarina,
gaviota de asombro.
Corrían los días de a fines de guerra,
pasó una gaviota volando
y, el que anduvo intacto, rodó por la tierra
huérfano, desnudo, herido, sangrando.
Duración: 4:43.
Editada por primera vez en 1982 como segundo corte del álbum Unicornio.
Poco tiempo después de la independencia de Angola en 1975, estalló una guerra civil entre varios frentes políticos. El entonces presidente del país y del MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola), Agostinho Neto, solicitó ayuda a Cuba, que comienza a enviar tropas de apoyo. Silvio fue a Angola por dos veces formando parte de la denominada "brigada artística".
Joseba Sanz, en su libro "Silvio, Memoria trovada de una revolución" comenta que la composición de "La gaviota" sucede cuando Silvio regresa intacto a La Habana:
Un luminoso y radiante día de enero de 1977, Silvio regresó a Cuba. Los sudafricanos se habían retirado del frente sur y la situación del país parecía controlada por las fuerzas angoleñas y cubanas. Había pasado, disparando sus canciones con su mejor arma, casi todo el 76 en Angola y al fin, dando por cumplida su misión, regresaba intacto a su querida Habana. Corrían los días de a fines de guerra y allí estaban, como siempre habían estado, la Catedral, el Capitolio, el Castillo del Morro y el Malecón. La atmósfera era clara y transparente. Elevó los ojos, respiró profundo, la palabra cielo se hizo en su boca y, como si no hubera más en el mundo, por el firmamento pasó una gaviota.
Antonio Ibarra

Guido dijo
faaaa, que buen tema!! :D
27 Mayo 2006 | 11:27 PM