Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de sí.
Pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada.

Nació de una tormenta
en el sol de una noche, el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizás buscando la vida
o buscando la muerte,
eso nunca se sabe.
Quizás buscando siluetas
o algo semejante que fuera adorable,
o por lo menos querible,
besable, amable.

Él descubrió que las minas
del rey Salomón se hallaban en el cielo
y no en el África ardiente,
como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegrías.
Las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos, colores brillantes.
Y al fin bajo hacia la guerra…
¡perdón! quise decir a la tierra.

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro.
Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla,
contento y desnudo.
Iba matando canallas
con su cañón de futuro.

Letra y música: Silvio Rodríguez.
Duración: 2:55.
Compuesta en 1969, pero editada por primera vez en 1978 como primer corte del álbum Al final de este viaje.

Incluida también en:

Cuando digo futuro: corte número 6 de este álbum editado sólo en España.

Significado:

El "elegido" de esta canción bien podría ser el Che, Sandino o incluso el mismo Silvio, pero en realidad la canción "está dedicada a un mártir de otro momento de nuestras luchas revolucionarias, las que inició Fidel en 1953 con el asalto al Cuartel Moncada. Me refiero a Abel Santamaría".

Haydée Santamaria, la que fuera presidenta de la Casa de las Américas, fue la gran defensora de los jóvenes cantautores cubanos en un momento en que eran mirados con suspicacia por otras autoridades culturales y políticas de la isla. Haydée era hermana de Abel Santamaría, uno de los jóvenes más valerosos, pero poco conocido porque cayó muerto prácticamente en su primera acción. Era muy importante en la dirigencia del movimiento revolucionario, patriota, altruista y de una gran condición humana.

Silvio hizo mucha amistad con Haydée. En palabras de Silvio Rodríguez:

"La vivencia así cercana de una persona tan sensible, tan excepcional como Haydée, nos impregnó muchísimo del ambiente que tenían aquellos jóvenes que asaltaron el Moncada. Nos hablaba de Abel, de todos esos héroes como si fueran personas como uno. Y eso nos daba una dimensión muy diferente de lo que era una revolución, de lo que era una epopeya: era como si uno mismo fuera capaz de realizar esa epopeya."