¿Adónde van las palabras que no se quedaron? ¿Adónde van las miradas que un día partieron? ¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón? ¿O se acurrucan, entre las hendijas, buscando calor? ¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿Acaso se van?
¿Y adónde van? ¿Adónde van?
¿En qué estarán convertidos mis viejos zapatos? ¿Adónde fueron a dar tantas hojas de un árbol? ¿Por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí? ¿Adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? ¿Adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿Acaso se van? ¿Y adónde van? ¿Adónde van?
¿Adónde va lo común, lo de todos los días? ¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga? ¿Adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer? ¿Adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer? ¿Adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar? ¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿Acaso se van? ¿Y adónde van? ¿Adónde van?
Letra y música: Silvio Rodríguez. Duración: 4:36. Editada por primera vez en 1978 como octavo corte del espléndido álbum Mujeres.
Significado:
Esta canción es un homenaje a las cosas cotidianas, muchas de las cuales pasan desapercibidas. Lo que decimos, nuestras miradas, el atardecer, el mantel de la mesa, el café de ayer... A lo largo del día vivimos muchas situaciones a las que, quizá, no prestamos la atención suficiente. Cada una de ellas puede encerrar un universo tal de significados que deberíamos preguntarnos más a menudo: ¿Adónde van? ¿Qué es lo queda de eso que hacemos?
Silvio, pues, nos incita a fijarnos en aquellas cosas que conforman nuestra vida, segundo a segundo. Porque, en la mayoría de las ocasiones, solo damos importancia a los grandes acontecimientos y no valoramos los pequeños terribles encantos del día a día.
Ya no te espero. Llegarás, pero más fuerte; más violenta la corriente dibujándose en el suelo de mi pecho, de mis dedos. Llegarás con mucha muerte.
Ya no te espero. Ya eché abajo ayer mis puertas: las ventanas bien despiertas al viento y al aguacero, a la selva, al sol, al fuego. Llegarás a casa abierta.
Ya no te espero. Ya es el tiempo que fascina: ya es bendición que camina a manos del desespero: ya es bestia de los potreros saltando a quien la domina.
Ya no te espero. Ya estoy regresando solo de los tiempos venideros: ya he besado cada plomo con que mato y con que muero: ya se cuándo, quién y cómo.
Ya no te espero. Ya he liberado a tu patria, hija de una espera larga: y hay un primero de enero que funda a sus compañeros con la sed de mi garganta.
Ya no te espero. Porque de esperarte hay odio en una noche de novios, en los hábitos del cielo, en madre de un hijo ciego: ya soy ángel del demonio.
Ya no te espero.
Letra y música: Silvio Rodríguez.
Duración: 4:06.
Editada por primera vez en 1978 como tercer corte del espléndido álbum Mujeres.
El álbum Mujeres se publicó con otra portada en Cuba:
Significado:
Desde mi particular punto de vista, "Ya no te espero" está dedicada a los enemigos de la Revolución Cubana. Y es esta Revolución la que, cual mujer de carne hueso, canta sus versos.
No sé con certeza el año de composición de la canción, pero bien pudiera ser 1973. Si fuera así, la canción podría estar dedicada, en particular, a Fulgencio Batista, dictador derrocado por el Movimiento 26 de julio de la Revolución Cubana que encabezaron Fidel Castro y Ernesto Che Guevara y que murió ese año durante su exilio en España.
Pero el enemigo al que ya no se espera bien podría ser Estados Unidos.
Sea como fuere, lo que nos dice esta canción es que la Revolución ya no espera a ese enemigo. La Revolución ya no puede seguir viviendo con ese miedo. Y, sin embargo, sabe que la amenaza siempre estará ahí y que algún día llegará y traerá mucha muerte [primera estrofa]
Y como ya no teme a su enemigo, tiene abiertas las puertas, pero anda vigilante desde las ventanas [segunda estrofa].
La tercera estrofa nos habla sobre el tiempo que ha pasado desde que triunfó la Revolución. Casi 20 años hasta el año de publicación del álbum Mujeres (de 1959 a 1978). Ese tiempo que fascina porque el proyecto revolucionario se consolida a pesar de que haya potreros intentado dominarla cual bestia salvaje.
La cuarta estrofa nos habla de una Revolución que sabe que se tendrá que enfrentar en soledad a los tiempos venideros -en esa fecha no sabía Silvio que la Unión Soviética iba a desaparecer años más tarde-, pero que ya ha adquirido la experiencia necesaria como para saber cuándo, contra quién y cómo ha de luchar.
En la quinta estrofa se desvela claramente que es la Revolución la que nos habla. Esa Revolución que liberó a Cuba el 1 de enero de 1959.
Y, finalmente, Silvio nos deja un gran mensaje: no se puede vivir esperando al enemigo, porque esa espera genera odio hasta en las situaciones en las que aflora la bondad máxima en los seres humanos (una noche de novios, por ejemplo), convirtiéndonos así en una especie de ángeles del demonio.
Tú me recuerdas el prado de los soñadores, el muro que nos separa del mar, si es de noche. Tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos que nunca se sabe qué traen en las alas, si vivos o muertos, si vivos o muertos.
Me quito el rostro y lo doblo encima del pantalón si no he de decir tu nombre, si ajeno se esconde no quiero expresión. Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños, risueños.
Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja. La catedral sumergida en su baño de tejas. Tú me recuerdas las cosas, no sé, las ventanas donde los cantores nocturnos cantaban amor a La Habana, amor a La Habana.
Esto no es una elegía, ni es un romance, ni un verso. Más bien una acción de gracias por darle a mis ansias razón para un beso. Una modesta corona encontrada en la aurora.
Tú me recuerdas el mundo de un adolescente. Un seminiño asustado, mirando a la gente. Un ángel interrogado, un sueño acostado, la maldición, la blasfemia de un continente y un poco de muerte, y un poco de muerte.
Letra y música: Silvio Rodríguez.
Duración: 3:03.
Compuesta en 1973 y editada por primera vez en 1978 como corte número 10 del álbum Mujeres.
El álbum Mujeres se publicó con otra portada en Cuba:
Significado:
Como muchas de las canciones que componen el álbum Mujeres, esta canción está dedicada a una mujer.
El propio Silvio Rodriguez lo aclara en una entrevista que concedió a la revista Opus Habana en 1997. María Grant, editora de la revista, preguntaba:
-En "Esto no es una elegía", ¿le cantas a una mujer o a la ciudad?
A lo que Silvio responde: A una mujer de la que me enamoré, así, como cuando te parte un rayo. Me fue a ver, de pronto, al estudio donde yo estaba grabando, y recuerdo que salimos a caminar hasta el Malecón. Yo llevaba un libro de sonetos que había terminado en esos días, y nos sentamos en el muro a conversar. Entonces, hubo un beso, y tiré el libro al mar, los originales, 42 hojas... Por supuesto, que no lo recuperé, porque (ríe) no me lancé al agua tras los sonetos, sino que seguí aferrado a mi beso. Después caminamos por la Habana Vieja... Esa señora me inspiró tres canciones, dos divulgadas: «Esto no es una elegía» y «En estos días». La única que no se conoce es «Ronda de los condenados».
Vocabulario:
Elegía: Composición poética del género lírico, en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno de ser llorado, y la cual en español se escribe generalmente en tercetos o en verso libre.
Seminiño: Siempre me llamó la atención esta palabra. No está en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y en internet no hay referencias a ella más allá de las que aparecen por esta canción de Silvio. Por tanto, me pregunto si no se la inventó él mismo para definir a los chicos que están en esa edad en la que se creen hombres, pero que en realidad no son más que medio niños (seminiños).
Esta extraña tarde, desde mi ventana, trae la brisa vieja de por la mañana.
No hay nada aquí: sólo unos días que se aprestan a pasar, sólo una tarde en que se puede respirar un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad y nada más, y nada más.
Ahora me parece que hubiera vivido un caudal de siglos por viejos caminos.
No hay nada aquí: sólo unos días que se aprestan a pasar, sólo una tarde en que se puede respirar un diminuto instante inmenso en el vivir. Después mirar la realidad Y nada más, y nada más.
Letra y música: Silvio Rodríguez. Duración: 3:05. Compuesta en 1966, pero editada por primera vez en 1978 para cerrar el álbum Mujeres.
El álbum Mujeres se publicó con otra portada en Cuba:
Significado:
El escritor cubano Arnoldo Águila sostiene que Silvio escribió "Y nada más" cuando, tras un período en el que le interesaron los espíritus y la creencia en el más allá, asumió que no existía otra vida que la de la realidad que se ve y se siente, y nada más.
Me estremeció la mujer que empinaba sus hijos hacia la estrella de aquella otra madre mayor. Y como los recogía del polvo teñido para enterrarlos debajo de su corazón.
Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo, siempre a la sombra y llenando un espacio vital. Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos de la melena invencible de aquel alemán.
Me estremeció la muchacha hija de aquel feroz continente que se marchó de su casa para otra de toda la gente.
Me han estremecido un montón de mujeres: mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Me han estremecido un montón de mujeres: mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Pero lo que me ha estremecido hasta perder casi el sentido, lo que a mí más me ha estremecido son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos.
Me estremeció la mujer que parió once hijos en el tiempo de la harina y un kilo de pan y los miró endurecerse mascando carijos. Me estremeció porque era mi abuela, además.
Me estremecieron mujeres que la historia anotó entre laureles. Y otras desconocidas, gigantes, que no hay libro que las aguante.
Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Me han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Pero lo que me ha estremecido hasta perder casi el sentido, lo que a mí más me ha estremecido son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos.
Letra y música: Silvio Rodríguez. Duración: 6:13. Compuesta en 1975, pero editada por primera vez en 1978, es la canción que abre el álbum Mujeres.
El álbum Mujeres se publicó con otra portada en Cuba:
Significado:
Esta canción está dedicada, como es lógico, a las mujeres.
En palabras del propio Silvio:
La idea fue cantarle a mujeres, a diferentes mujeres, abuelas, madres, compañeras, a la soledad, a la patria, todo eso.
En esta canción encontramos referencias a su abuela María León, a su madre Argelia o a su hija Violeta.
Vocabulario:
Carijo: En Cuba, interjección para expresar disgusto o rechazo.
Cómo gasto papeles recordándote, cómo me haces hablar en el silencio, cómo no te me quitas de las ganas aunque nadie me vea nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años sin pasar tú por mí detenida.
Te doy una canción si abro una puerta y de las sombras sales tú. Te doy una canción de madrugada cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces el misterio del amor y, si no lo apareces, no me importa: yo te doy una canción.
Si miro un poco afuera me detengo, la ciudad se derrumba y yo cantando, la gente que me odia y que me quiere no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida porque no te conocen ni te sienten.
Te doy una canción y hago un discurso sobre mi derecho a hablar. Te doy una canción con mis dos manos, con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: Patria. Y sigo hablando para ti. Te doy una canción como un disparo, como un libro, una palabra, una guerrilla... como doy el amor.
Letra y música: Silvio Rodríguez. Duración: 3:12. Compuesta en 1970, pero editada por primera vez en 1975 como corte número 12 del álbum Te doy una canción (así se llamó el álbum "Días y flores" en España, debido a la prohibición de la canción que da título al disco y de "Santiago de Chile").
Incluida también en:
Mujeres: en la edición española de este álbum, una versión ligeramente diferente de "Te doy una canción" aparece como corte número 6.
Mano a mano: interpretada por el propio Silvio como corte número 12 de este álbum grabado en directo en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid.
En vivo en Argentina: segundo corte de este álbum grabado en directo por Silvio y Pablo Milanés.
Entre amigos: Con los primeros versos de "Te doy una canción" se abre el concierto de Luis Eduardo Aute que editó en 1983 bajo el nombre de "Entre amigos".
Significado:
"Te doy una canción" es, quizá, la canción más versionada de Silvio y, sin duda, una de las más bellas. Aunque muchos ven tintes políticos en esta canción, en realidad está dedicada a Emilia Sánchez, una novia de la adolescencia a la que Silvio Rodríguez dedicó numerosas canciones.
"A Emilia yo le hice montones de canciones, le escribi 'Ojalá', 'Te doy una canción', 'Josah es la que pinta'... y 'Josah es la que pinta' es una de las canciones que escribi en el 'Playa Girón', hay otras tres o cuatro que están en ese... Acabo de editar el libro 'Canciones del mar', que son las sesenta y dos canciones que compuse en el 'Playa Girón', y ahí hay otras dedicadas a Emilia. Anteriormente a eso creo que también le escribí algunas otras canciones, pero yo no las recuerdo o no me acuerdo de cuales son, ahora no me vienen a la mente. (...) Emilia es actualmente profesora de la Universidad de Camagüey y era una amiga que yo tenía cuando estaba pasando mi servicio militar. Era una amiga íntima, una amiga muy querida. Ella estaba en La Habana en ese momento, había venido a estudiar medicina, pero estudió un año, luego no le gusto la carrera y se marchó a Camagüey y allí estudió literatura. Después se hizo profesora de literatura. Y yo la conozco en ese momento, salía poco de paseo a la calle, siempre estaba en mi campamento y encontré un alma gemela, una persona interesada también en la literatura, en la poesía, en la música, pero un poco en el sentido que me interesaba a mí, con un sentido más indagador. No era solamente una persona que disfrutaba de aquellas cosas, sino una persona comprometida con toda esa materia, como pretendía estar yo también. Ella, en ciertos aspectos, tenía lecturas que yo no había tenido; yo no había leído a Vallejo, por ejemplo. El primer libro que yo leí de Vallejo me lo regaló ella."
Este sitio está dedicado a conversar sobre el significado que las canciones del trovador cubano Silvio Rodriguez tienen para cada uno de nosotros.
De cada canción se publica la letra, la relación con la discografía de Silvio y de otros autores afines, un podcast que contiene un corte de la canción y, por último, se ofrece una posible interpretación de su significado.